Aula 7: La igualdad y no discriminación en digital, más allá del género

CC-BY Tilemahos Efthimiadis
CC BY Tilemahos Efthimiadis

Por Amalia Toledo Hernández

El principio de no discriminación tiene como fin garantizar la igualdad de trato entre todos los seres humanos. Todas las personas tenemos iguales derechos e igual dignidad, por lo que debemos estar libres de ser discriminados en relación con otra. La discriminación impide el desarrollo pleno de nuestro potencial como persona, mina nuestra confianza con el sistema y provoca exclusión social.

La discriminación presume un trato menos favorable, una desventaja particular para la persona por razón de alguna circunstancia personal o social (ej. su nacimiento, sexo, origen racial o étnico, religión o convicciones, discapacidad, edad, orientación sexual, etc.). La discriminación se materializa en forma de estigmatización, prejuicios y roles. Con ella, se puede anular el derecho de otra personas en su totalidad o parcialmente.

Existen dos acepciones de la discriminación: (1) el trato igual a lo que es diferente, y (2) el trato diferente a lo que es igual. En el primer caso la diferencia es evidente, porque hay un trato diferencial, que puede ser objetivo, razonable y justificable. Piénsese en una persona con una discapacidad auditiva que necesita de un interprete de seña para poder comunicarse ante un funcionario para llevar a cabo una gestión oficial. El Estado debería tener un trato diferencial a esta persona, proveyéndole tal interprete. En la segunda acepción estamos ante un trato diferente que no es justificado. Por ejemplo, una convocatoria laboral que sin razón alguna establece que la persona a ser contratada deberá ser una hombre blanco de edad media.

De otra parte, la discriminación puede ser directa o indirecta. Cuando estamos ante una discriminación directa, la intención y el resultado son discriminatorios. Por ejemplo, una medida que impide a determinados grupos de personas acceder a un empleo, estudio, tecnología, etc. En la discriminación indirecta, por otro lado, no existe una intención de trato diferencial, pero el resultado de la acción es discriminatorio. Así, un sitio web oficial para hacer un trámite gubernamental que no sea accesible, no le prohíbe a una persona con discapacidad visual entrar y navegar en el sitio. No obstante, dado que el sitio no es accesible para una persona ciega, el resultado es que la persona está impedida de hacer el trámite desde ese sitio web.

Y el principio no discriminación le impone una obligación a los Estados de eliminar cualquier forma de discriminación. Es decir, a tomar acciones positivas para eliminar la discriminación de acuerdo a sus posibilidad y recursos.

Ahora bien, en la era digital, donde las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), en especial internet, están teniendo un papel cada vez más importante para el ejercicio de los derechos humanos, este principio no ha perdido ni un ápice de relevancia. En su informe de 2013, la anterior Relatora Especial para la Libertad de Expresión de la Organización de los Estados Americanos señalaba al respecto que:

En el entorno digital, la obligación de no discriminación implica, además de los deberes de acceso y pluralismo ya referidos, la adopción de medidas, a través de todos los medios apropiados, para garantizar que todas las personas – especialmente aquellas que pertenecen a grupos vulnerables o que expresan visiones críticas sobre asuntos de interés público – puedan difundir contenidos y opiniones. en igualdad de condiciones. En estos términos, resulta necesario asegurar que no haya un trato discriminatorio a favor de ciertos contenidos en Internet, en detrimento de aquellos difundidos por determinados sectores.[1]

Sin duda, Internet es una plataforma que ha permitido maximizar el poder de las personas de innovar, crear contenidos, encontrar información, compartir ideas, asociarnos, manifestarnos, educarnos, etc. También ha generado una mayor participación de los ciudadanos y ciudadanas en el mercado laboral, en la vida política, en la creación de redes de colaboración y mucho más. El acceso y uso de Internet, por tanto, ha ampliado las posibilidades de muchos grupos de hacer valer sus derechos. Este infinito mundo de posibilidades para el desarrollo individual y colectivo, además de la maximización de potencialidades, enfrenta también importantes retos. Así, nos encontramos hoy cómo se reproducen los problemas del mundo análogo, incluidas la diversidad de formas de discriminación, con dimensiones y contextos preocupantes en el entorno digital.

Esta sesión, por tanto, explorará el principio de no discriminación y, por ende, el principio de igualdad, como también algunos tipos de discriminación que se manifiestan de manera amplificada en el entorno digital (ej. violencia de género, discriminación a la comunidad LGTBI, discriminación a personas con discapacidad). Asimismo, se discutirá cómo en la era digital la discriminación también revela a través de la brecha digital, la falta de acceso a las TIC e internet, el tipo de uso que se hace de éstas. El fin es reflexionar sobre cómo podemos cuestionar y transformar estas expresiones discriminatorias.

Notas: [1] Comisión Interamericana de Derechos Humanos (2013, 31 de diciembre). Internet y libertad de expresión. OEA/Ser.L/V/II., CIDH/RELE/INF. 11/13. Disponible en http://www.oas.org/es/cidh/expresion/docs/informes/2014_04_08_Internet_WEB.pdf.

Actividad

Discusión de grupo sobre las diferentes violencias discriminatorias.

Recursos asociados

Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial (1965). Disponible en http://www.ohchr.org/SP/ProfessionalInterest/Pages/CERD.aspx.

Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (1979). Disponible en http://www.un.org/womenwatch/daw/cedaw/text/sconvention.htm.

Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (2006). Disponible en http://www.claiminghumanrights.org/icrpd.html.

Declaración Universal de Derechos Humanos (1948). Artículo 2. Disponible en http://www.un.org/es/documents/udhr/.

Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966). Artículos 2, 3, 4, y 26. Disponible en http://www.acnur.org/t3/fileadmin/scripts/doc.php?file=biblioteca/pdf/0015.

Relatoría Especial para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (2013). Libertad de expresión e Internet. OEA/Ser.L/V/II. CIDH/RELE/INF. 11/13. Disponible en http://www.oas.org/es/cidh/expresion/docs/informes/2014_04_08_Internet_WEB.pdf.

 

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